SALMING MILES REVIEW

Hace ya poco más de dos años del lanzamiento de la línea de running de la marca sueca y poco a poco hemos visto como se han ido haciendo un hueco en el mercado los diferentes modelos con los que se “pretendía” cubrir las necesidades de cualquier corredor. Lo cierto es que nos sorprendieron y también han ido sorprendiendo muy gratamente a quienes han hecho la apuesta por probar la marca, lo cual ha llevado a irse consolidando poquito a poco y resulta más fácil verlas en tiendas o en las principales ferias del corredor de nuestra geografía.

En una primera instancia los tres modelos de la marca fueron: Distance, Speed y Race, y por ese orden, venían a representar cada una a una categoría: entrenamiento, mixta y voladora, aunque luego resultó que se comportaban como una mixta, una “casi-voladora” y una voladora no radical respectivamente, por lo que, como veis, el casillero de “entrenamiento” seguía, en realidad, quedando vacío y es ahí donde entra en juego la nueva SALMING MILES, con el objetivo de ser la “verdadera” zapatilla de entrenamiento de la marca sin renunciar a la esencia de la misma dentro del Natural Running y sin añadir aquello que no sea necesario #nononsense.

Salming Miles

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LA MEDIASUELA Y LA SUELA

Un elemento común en los modelos previos ha sido el uso de la espuma RunLite en todos ellos, una espuma ligera que les daba una gran absorción de impacto y mucha reactividad, con lo que, además de con todas ellas poder llevar una marcha de más engranada siempre (es que te lo piden), te lo permiten hacer durante más tiempo gracias a lo bien que aíslan el pie de la dureza del asfalto.

Pues es en este aspecto en lo que la SALMING MILES se desmarca de sus primas y a diferencia de estas, viene con un nuevo compuesto en la mediasuela llamado Recoil.

Salming Miles

Este compuesto ha sido diseñado para absorber el impacto y proporcionar un alto retorno de energía en la fase de despegue. Podría decirse que soporta mejor la compresión, hunde menos y, aunque no lo encuentro tan reactivo como el RunLite el grado de respuesta es bueno. En cuanto al tacto, a pesar de que se ha enfocado como una zapatilla de entrenamiento el tacto no resulta chichoso, sino que se aprecia firmeza en la pisada lo que ya de por sí le da estabilidad.

El perfil no es demasiado alto, y otra diferencia que la desmarca de los otros modelos es un drop de 4 mm, un milímetro más bajo que las otras zapatillas de la colección que marcan un 5 mm.

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Esta es una diferencia que pasa desapercibida aunque un poco “extraña” en zapatillas de entrenamiento, donde los drops acostumbran a ser más altos para evitar sobrecargas en la musculatura, aunque ahí tiene bastante que ver la técnica y la eficiencia en la pisada, por lo que si no se está muy acostumbrado, recomiendo un período de adaptación a la hora de ir añadiendo volumen de kilometraje.

Todas las paredes de la mediasuela (o laterales) se aprecian segmentadas perpendicularmente al suelo, lo que favorece el efecto “rolling” y la transición y los diferentes colores que se aprecian no son diferentes compuestos y densidades sino un simple pintado.

Otra particularidad en la marca es la tecnología TGS 62/75º con la que la zapatilla se diseña ofreciendo más estabilidad en el 62% de la zapatilla, que va desde el talón hasta la bola del pie para, a partir de ese punto, trabajar la flexibilidad siguiendo un ángulo de 75º para estimular el movimiento natural del pie.

Salming Distance TGS6275

TGS 62/75º

La mediasuela es de una sola pieza y no incluye elementos que le aporten rigidez a la torsión, como los habituales termoplásticos. Esto no quiere decir que no se haya trabajado en ese sentido, de hecho la Salming Speed tampoco los llevaba, aunque para la Miles se ha trabajado un concepto diferente. Este concepto se llama Torsion Efficiency Unit y consiste en  un diseño del conjunto en el que se simula un símbolo de infinito (∞), redondeando el talón, cruzando bajo el arco y redondeando la zona del antepie. De esta forma bajo el arco queda una franja que transcurre diagonalmente del exterior hacia el interior de 2 cm de ancho que se “cruza” con otra que va de interior a exterior, consiguiendo así reforzar y dar soporte bajo el arco sin interferir en el apoyo.

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La suela de la Salming tiene unos canales o surcos que regulan la torsión muy marcados en los que queda expuesto el Recoil de la mediasuela. El resto está cubierto con un nuevo caucho TOC66 (Traction Outsole Control 66) el cual se ha desarrollado para conseguir el máximo agarre tanto en seco como en mojado sin tener que renunciar a la durabilidad.

Durante los kilómetros que llevan encima el desgaste es inapreciable, sin destacar ninguna zona en la que se aprecie un pulido consecuencia del uso. El grip es bueno tanto en asfalto como sobre el pavimento de las aceras, aunque cuando llueve se aprecia lógicamente una pérdida de agarre, mayoritariamente sobre las aceras. También las he usado mucho sobre tierra compactada sin nada reseñable aparte de que entre los surcos anchos a veces se queda alguna piedrecilla pequeña enganchada.

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EL CORTE SUPERIOR Y HORMA

El corte superior está formado por una doble capa sin costuras. La primera capa es de malla con un microperforado que permite que el pie transpire y al mismo tiempo evita que se cuele la suciedad más fina en la cara externa y en la cara interna una microfibra con un tacto extremadamente suave que le da mucho confort interior.

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La capa exterior consiste en un exoesqueleto de TPU que une la base de la zapatilla con el sistema de lazada y que a su vez tiene ramificaciones hacia el talón lo que permite estabilizar el pie incluso en giros bruscos.

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El contrafuerte no es excesivamente rígido, se nota firme pero ante la presión de los dedos cede ligeramente y se ve coronado por un collar mullido que se ajusta por debajo del tobillo y con un recubrimiento suave al tacto.

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La puntera está muy bien protegida, con un plástico que cubre desde un lateral a otro todos los dedos con una ampliación a modo de uñero para evitar roturas en el área del dedo gordo. Esta pieza plástica va pegada y no tiene mucha rigidez.

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La lengüeta tiene un buen mullido, más que suficiente para absorber la presión de los cordones. Es más corta de lo que suele ser habitual, es decir, no excede apenas nada, y está unida a los laterales de la zapatilla con unos elásticos, por lo que no se mueve.

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Los cordones son redondos y muy blanditos, a los que le encuentro la peguilla de que son muy, muy largos… demasiado. Tanto que aunque le hagas un doble nudo sigue sobrando muchísimo y van golpeando a un lado y otro, algo que resulta molesto, así que la solución más práctica es pasarlos por la “barbería” y meterles un corte a una medida “normal”. Aparte de esto, la lazada es pura sujeción. Basta tirar de ellos y la zapatilla se te ciñe al empeine con una sensación que te transmite mucha seguridad.

Viendo los materiales empleados, al tratarse de una zapatilla de entrenamiento, queda claro que en Salming han querido que la MILES transmita al usuario desde el primer momento una sensación de suavidad, de esponjosidad. Para ello, el acabado exterior y sobre todo los cordones y collar transmiten una sensación de soft-touch (tacto blando/suave) nada más tocarlas, dan la sensación de tener algo mullido en las manos, y por consiguiente de que ha de resultar muy confortable en los pies.

Salming Miles

La Salming Miles tiene una horma con unas medidas que permite acomodar el pie sin ningún tipo de problemas, a la que se le ha dado un extra de tamaño en la zona de los dedos, para que estos puedan expandirse ampliamente durante la pisada, sin ningún tipo de restricción. Esto se aprecia nada más verlas desde arriba, como la línea de talón y mediopie parecen empequeñecidos por la amplitud que muestra la “pala delantera”, pero en realidad no es que sean estrechos. Lo que sí se aprecia al calzarlas es que interiormente tienen algo menos de volumen, algo que sucede en el resto de modelos, y es que en Salming no acostumbran a darle mucha altura en el antepie. No es algo que resulte molesto ni nada parecido, pero que sí se aprecia cuando te las pones.

EN RESUMIDAS CUENTAS…

La SALMING MILES  es la verdadera zapatilla de entrenamiento de la marca. Tras los retoques, han hecho una zapatilla que da buen resultado tanto a ritmos trotones como si se le quiere apretar un poquito y subir marcha hasta velocidades de 4’10-4’15/km aunque su velocidad de crucero la encuentro entre los 4’30-4’45/km o más lentos.

Salming Miles

Presenta una buena relación entre amortiguación y peso, ya que en tan solo 348 gramos que ha pesado mi 46 2/3 (12 USA), hay suficiente chicha para soportar corredores hasta los 80-85 kilos sin problemas en el kilometraje que consideren oportuno.

El tacto no es muy chicloso, pero eso es algo que va a gustos, y si a cambio tenemos respuesta y te permite ciertas licencias en los ritmos, te abre las puertas a darles más juego del esperado de una zapatilla de entrenamiento.

A eso le podemos añadir que son estables, entre otras cosas también influye el perfil bajo, con el único “inconveniente” para quienes no estén acostumbrados a drops bajos de tener que hacer una adaptación a su geometría y, por lo tanto, ser recomendable para ellos ir metiéndoles kilómetros de forma paulatina.

Por lo demás, solo va a hacer falta encontrarlas en una tienda, algo que cada vez es más fácil pero aún así le falta un poquito de expansión (que irá llegando), por lo que si queréis verlas en vivo, podéis localizar un punto de venta en este buscador de tiendas.

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