MIZUNO KAZAN 2: EQUILIBRIO TRAIL RUNNERO

Hace apenas un año, Mizuno revolucionó su colección de trail running cambiándola por completo. Suprimió los modelos que tenía hasta entonces (Cabrakan, Ascend y compañía) y lanzó una colección de modelos que, siguiendo una misma línea filosófica y compartiendo gran parte de las tecnologías variaban ligeramente para cubrir prácticamente todo el espectro de usos.

Desde las rápidas Hayate hasta las fiables Mujin, pasando por las equilibradas Kazan y con el apoyo de las poco conocidas Kien, han hecho que, tecnologías como el Wave cóncavo, los XtaRide, Xstuds, … se introduzcan en nuestro vocabulario.

Quizá ninguna de las ellas ha sido en sí misma una revolución pero los corredores no hemos sido ajenos a este cambio global de Mizuno que demuestra su compromiso con esta colección y conceptos presentando ya la segunda iteración de esos modelos.

En este caso, me ha tocado la responsabilidad de destripar las Kazan 2 que, como decía antes, están en el punto medio entre la robustez de unas Mujin y la agilidad y enfoque cañero de las Hayate.

¿Implica eso que se quedan en tierra de nadie y “ni lo uno ni lo otro” o que, por el contrario, representan una especie de “punto medio en el que está la virtud” que les lleva a ser muy versátiles? Vamos a tratar de resolver esa duda.

Mediasuela:

Lejos quedó el dicho aquel de que “las Mizuno son de tacto firme” porque ya tienen varios modelos en los que el tacto de la amortiguación no solo no es firme sino que es claramente blandito. No es que sea chicloso, pero el talón de las Kazan 2 tiene bastante amortiguación y con bastante recorrido. Lo más sorprendente es que no lo han hecho con U4ic, sino que han recurrido al Ap+ que parece que da un mejor resultado en el trail running porque es más resistente, algo básico de cara a aguantar el tute que se le mete a estas zapatilla.

No todo lo que se ve desde fuera en esa zona queda debajo del pie ya que rebosa parcialmente por los laterales para crear una de esas “cunas” para el pie que tan de moda se están poniendo para darle estabilidad sin que se note demasiada restricción del movimiento. El pie queda a unos 30 milímetros en el talón y 18 milímetros en la puntera que no son nada exagerados y que permiten correr perfectamente por casi todos los terrenos sin que se eche en falta demasiado una placa antirrocas o similar. Aunque la verdad es que no le vendría nada mal en el antepié, aunque fuera finita y poco menos que testimonial porque ahí sí que van bastante cerquita del suelo.

El drop es de unos 12 milímetros, algo alto para lo que se estila últimamente pero no tiene por qué ser ni mejor, ni peor, simplemente coherente con la estrategia de Mizuno y, de cara a correr, se va perfectamente con ellas así que nada que alegar.

Siguiendo en el talón, tenemos el Wave, que en la gama de trail es cóncavo y en estas Kazan 2 aparece cortado en el extremo trasero del talón para aumentar la capacidad de adaptación y que, en su última curvatura (la más adelantada de las que se ven en los laterales) aparece tapada para darle una mayor consistencia.

El Wave no continúa por el arco (algo que sí suele hacer en los modelos de asfalto) porque Mizuno ha apostado por dotar a sus modelos de trail running de una grandísima flexibilidad y torsión en el mediopié.

Para ello, se han apoyado también en dos ranuras de flexión diagonales que hacen que la parte delantera y la trasera de la zapatilla se comporten de manera prácticamente independiente. Es lo que denominan XtaRide.

Esto le da mucha agilidad pero también hace que no sean especialmente estables, algo que algunos le echaron en falta a la primera versión.

El antepié cambia completamente de filosofía, hay más contacto con el suelo, la flexibilidad aumenta muchísimo (para algunos, demasiado) y se vuelven más ágiles.

El tacto global es más bien blando y el comportamiento es curioso por lo comentado de la diferencia de carácter entre la parte delantera y la trasera, por lo que quizá necesita unos kilómetros para que te hagas a las Kazan 2. Pasado ese tiempo, unos estarán encantados por esa falta de definición y las verán muy versátiles mientras que otros quizá echen en falta que se posicionen más claramente como unas zapatillas más ágiles o unas más estables y contundentes. Yo soy más de los del primer tipo porque, para los que piensen lo segundo ya están las Hayate 2 y las Mujin 2 respectivamente.

Suela:

La suela de las Kazan 2 me gusta bastante porque, amén de que rinda bien, se han atrevido a introducir cosas que se salen de lo clásico que hace la mayoría.

A nivel de materiales, en el talón está el clásico X10 de Mizuno que conoce todo el que haya usado unas zapatillas de la marca y que ha demostrado mil veces lo bien que aguanta el paso de los kilómetros y el desgaste por la fricción y, en antepié, el trabajo recae en el Wet Traction, un material que los japoneses introdujeron en sus zapatillas de trail que, a pesar de agarrar bien en seco y llevar la palabra “wet” en su nombre, en superficies mojadas fallaba un poquito en la primera versión. Sigue siendo quizá su punto débil pero, no sé, a mí no me ha llegado a parecer un punto negativo, simplemente, que no destaca.

Ésa es la distribución teórica porque el Wet Traction aparece también en algunas partes del talón (cara interna y media) y parece que los dos tacos del mediopié son de blown rubber. También comentan que han recurrido a fibras sintéticas para confeccionar el compuesto que utilizan y, en principio, sería lo que le confiere ese acabado como de material reciclado (Nike también lo ha hecho en alguna de sus suelas últimamente).

El diseño de talón y antepié tiene diseños completamente diferentes, con objetivos muy distintos, lo que concuerda con esa intención de hacer una zapatilla en la que estas dos partes puedan comportarse de manera casi independiente. Lo que hay siempre es cobertura total de la suela, no hay mediasuela expuesta.

En el talón hay tres primeros bloques de tacos hechos a base de franjas que dan paso a otros tres con unas especies de equis. De los tres primeros (los de franjas), el central y el exterior van en una pieza independiente de X10 mientras que el interior se integra en la misma pieza de Wet Traction que cubre además la zona central del talón, ligeramente curvada hacia dentro.

El taqueado de esta zona empieza en unos cuatro milímetros y va disminuyendo su grosor hasta casi desaparecer. Ayudar en el momento de la “frenada” en las bajadas como hacen casi todas las zapatillas de trail running, pero no es su objetivo principal ya que, con ese diseño, busca más bien un agarre multidireccional y darle mucho apoyo y estabilidad al talón.

En el mediopié tenemos el XtaRide que describí antes y que, curiosamente, aunque muestre dos tacos en el exterior e interior del arco, no son los típicos destinados a cerrarlo, sino que están ahí para dar un poco de estructura a esas dos ranuras de flexión diagonales que hacen que las Kazan 2 torsionen tan fácilmente. Tengo mis más y mis menos con esa zona porque, aunque le da una capacidad de adaptación muy grande a la zapatilla, también le limita bastante la estabilidad y si p. ej. pisamos sobre una piedra justo con el mediopié, se retorcerá mucho así que se vuelve clave la pericia del corredor.

En el antepié, la figura base son una especie de tréboles que agrupan los tacos de cuatro en cuatro. Además, en los bordes de la suela se han puesto tacos individuales para garantizar el agarre, sobre todo en los canteos.

Ese diseño de taco casa muy bien con la filosofía de flexión que han querido darle al antepié y que viene determinada sobre todo por las tres ranuras de flexión que configuran una especie de estrella. Hay una ranura horizontal más o menos en la zona de los metas y las dos diagonales cruzan entre sí y con está un pelín más hacia fuera de lo que sería la mitad del pie.

Ubicándola ahí, la posicionan donde suele cruzar la típica ranura de flexión longitudinal porque la zona de apoyo interior (donde queda el primer metatarsiano) no es bueno que flexe ya que es el principal punto de impulso.

Con esa configuración de ranuras se obtiene una especie de flexión omnidireccional, de manera que, pises como pises, las sientes flexibles. Además, aumenta la sensación de amortiguación ya que comprime fácilmente y eso se agradece porque la puntera tiene mucha menos mediasuela que el talón y, si no, habría mucha diferencia en el tacto.

El taqueado es durete así que aguanta bien el paso de los kilómetros y, como la mediasuela es generosa y blandita, el tacto global percibido sigue siendo agradable y tirando claramente a blando.

Se comportan bien en todo tipo de superficies, desde la puras de trail running hasta las pistas facilonas e incluso el asfalto, pero prefieren que esté seco el firme.

El barro se acumula con facilidad en el antepié pero, en cuanto seca un poco y pisamos en duro, la mayoría va fuera.

En cuanto a la protección, como hemos mencionado antes, no tienen placa antirrocas así que tenemos lo que aporten la suela y mediasuela que, si bien es suficiente en talón, en la puntera se echa en falta cuando le damos caña a las Kazan 2 por terrenos complicadetes. Creo que, con el tipo de refuerzos que tienen en el upper, una plaquita no le venía nada mal, ganarían mucho de cara a trail del que requiere zapatillas con empaque, “trail de verdad”.

Upper:

El upper de las Kazan 2 da más de lo que aparenta porque, de lejos, puede parecer el de una asfaltera cuando la realidad es que es claramente de trail (cuánto daño hacen los que opinan sin ni siquiera haberse entretenido a mirar una zapatilla en fotos).

La tela base es una doble capa con el interior tupido y bastante suave y el exterior algo más durete, microagujereado y con una segundo entramado romboidal que se va orientando según hace falta en cada zona.

Combina refuerzos pegados y cosidos a partes iguales, así como los materiales, desde finos plásticos hasta piezas sintéticas o plásticas bastante contundentes.

La puntera es una de las zonas más protegidas ya que su refuerzo es el más grueso y tiene un acabado como plastificado. Con esto se le da muy buena estructura y además se le protege de los roces. De aquí salen tiras sintéticas que acaban en el primer ojal, dejando libre el juanete. Aunque la puntera se vea afilada, el upper cede hacia los laterales dejando bastante espacio. Me ha llamado la atención el refuerzo de la puntera porque al tacto parece muy rígido, pero una vez calzadas, cede bastante y deja amplitud.

En la parte media se forma una especie de abrazo entre los tres ojales centrales y dos tiras que salen desde el segundo y quinto ojales hasta el borde de la mediasuela. Por el exterior, la tira del quinto ojal es plástica y fina mientras que la del interior es de piel sintética, más robusta (detalles que demuestran las marcas que invierten al diseñar y las que se limitan a copiar o que simplemente repiten el mismo upper dentro y fuera, para neutras y con soporte, etc.). También hace un gran trabajo el logo de Mizuno (Runbird) que no tiene una función meramente estética o de adorno, sino que forma parte de la estructura que trabaja en el buen ajuste del mediopié.

El talón tiene un gran contrafuerte y hay una tira plástica prácticamente invisible que va por encima de éste. El contrafuerte es muy grande y contundente y trabaja muy bien con lo que, combinado con la mediasuela y suela, da mucha estabilidad y seguridad en la zona del talón.

La lengüeta tiene un acolchado medio y no es muy alta así que no molesta. Se sujeta únicamente mediante una presilla central y quizá deja pasar demasiado fácil la arenilla. No le venía mal algún mecanismo para sujetar cordones. Los cordones son semiplanos, de un acabado parecido al cordino, bastante contundentes.

El collar me gusta mucho, puro Mizuno: cerradito arriba, aquiles bien abrazado, acolchado medio pero agradable al tacto, … Da mucha seguridad al conjunto y abraza muy bien el pie, que se siente holgado en la base.

Mizuno se caracteriza por tener unos uppers extremadamente ventilados y frescos pero en las Kazan 2 han preferido sacrificar un poco de esa frescura a cambio de la resistencia y durabilidad. No son calurosas, pero no se sienten “como unas asfalteras un poco reforzadas” sino que aguantan sin miedo los roces y golpes de las piedras o caídas.

No son impermeables y calan rápido, pero tampoco son especialmente propensas a acumular agua por lo que, con unos buenos calcetines, no deberíamos tener problemas por acumulación de liquido en los pies.

Por último, en cuanto al diseño, si en la primera nos sorprendieron con un dibujo que simulaba curvas de nivel, en estas Kazan 2 le han dado un toque más agresivo, con un dibujo diáfano delante y una especie de llamaradas detrás que, aunque no hacen que vayan más rápido, le dan una apariencia de velocidad muy chula. Son chorradillas, pero molan, entretienen y le dan un toque chulo a las zapas.

Horma:

La horma de las Kazan 2 es bastante agradecida porque es estándar y con un punto de amplitud. No es tan angosta como para que dudemos de si usarla en tiradas largas en las que el pie acaba sufriendo cuando empieza a hincharse por el paso de los kilómetros pero tampoco es tan holgada como para que el pie quede a su buena suerte y lo notemos bailando en los momentos en los que hacemos algún giro brusco o necesitamos que la zapatilla nos dé seguridad en el apoyo.

Lo bueno es que, como suele pasar con las Mizuno, a pesar de ese puntín de amplitud, el ajuste es muy bueno y se nota el pie muy seguro, sobre todo en talón y en empeine.

La puntera es quizá la zona más amplia y el upper permite que los dedos cojan sitio hacia arriba si hace falta y también que tengan un poquito de movimiento hacia delante para no acabar con las uñas negras a las primeras de cambio.

El mediopié se nota bastante desahogado por la cara interna y quizá algo más de soporte por la cara externa, probablemente para que le pie no se deslice en los giros.

En cuanto al talón, es curiosa la sensación porque en la base es probablemente la parte más amplia de la zapatilla pero con la gran sujeción que hay en el tobillo no sólo no se nota suelto sino que se siente claramente la firmeza, que va acorde a lo que transmitía la mediasuela en el talón.

En cuanto a la talla, la recomendación sería mantener la talla USA habitual.

Dinámica:

Mi pensamiento hacia las Kazan 2 ha cambiado prácticamente de un extremo a otro pasando de una relativa indiferencia inicial antes de probarlas a una gran satisfacción que ha ido en aumento a medida que las he ido usando para esta prueba a fondo.

Mentiría si no reconociera que al principio las veía algo desubicadas y hasta innecesarias en la colección de Mizuno que ya tiene las Hayate 2 y Mujin 2, pensaba que las Kazan 2 se quedaban en tierra de nadie.

Al tenerla en la mano por primera vez y ver lo bandita que es la amortiguación en el talón y la facilidad con la que flexan y torsionan, mi miedo se disparó y ya no daba un duro por ellas.

Sin embargo, el primer día que me las puse para salir a correr con ellas, me tuve que comer una a una todas mis palabras, desde el primer kilómetro, y eso que es de asfalto y acera. A partir del tercero, que ya era de tierra compacta, tuve que empezar a pedirles perdón y después de una segunda salida en la que ya les metí algo de trail del de verdad, me postré a sus pies y no sólo me postré ante ellas sino que les pedí que si se querrían venir a alguna competición conmigo en caso de que cuadre.

Siento si suena ñoño este último párrafo pero la esencia es clara: muy versátiles, ágiles, amortiguadas, van bien en todas las superficies, … lo tienen prácticamente todo. No son las mejores zapatillas de trail, ni las más ligeras, ni tienen el mejor agarre, … pero son capaces de servir para un roto y para un descosido.

Podrían servir como “door to trail” porque en asfalto y hasta en loseta corren casi sin que se note que son de trail running (me han recordado bastante a las Fresh Foam 980 Trail), en tierra compacta y pista van de lujo siendo bastante rápidas si hace falta y, cuando se complica el terreno, la única limitación es la falta de la placa antirrocas ya que el antepié deja notar mucho las piedras y la posible necesidad de estabilidad adicional que tenga el corredor pero quien sea hábil, podrá ir con ellas casi por cualquier sitio.

El peso es bastante bueno porque 286 gramos en el 8.5 USA (unos 295 gramos en talla 9 USA) las podría meter a pelear entre las ligeras asfalteras, pero en marcha se notan más ligeras porque el reparto de pesos es bastante bueno y está bastante cerca del suelo, lo que les da un plus de estabilidad.

Se nota bastante diferencia entre el tacto del talón, con mucha amortiguación, que nos aísla de lo que podamos pisar y el antepié, que va bastante cerca del suelo, lo que le da bastante respuesta pero que exige como pago el que tengamos menos protección y que si pisamos piedras puntiagudas, las sintamos en la planta del pie.

Curiosamente, a pesar de tener un drop relativamente alto (12 milímetros), se va muy bien con ellas con una pisada ágil de mediopié. También le sacarán mucho rendimiento lo que tengan una buena transición de la pisada y que, aun entrando de talón, pasen rápidamente hasta la puntera ya que sacarán el pie con mucha velocidad y un impulso muy fuerte.

Como hemos comentado al hablar de la suela, el taco es multidireccional así que, aunque no sea un upper ceñido, tipo calcetín, a poco firme que se tenga la pisada, dan mucha seguridad el virar y revirar, por ejemplo, en las sendas y single tracks. Me ha encantado la seguridad con la que se pisa en esas bajadas rápidas en las que te toca ir pisando con el pie en 45 grados en un lateral para no tener que hacer las curvas del camino, sino que vas haciendo rectos en las curvas.

La verdad es que han sido una gran sorpresa y, junto con las Fresh Foam 980 Trail y las Trail T1, han sido dos de las zapatillas de trail con las que más a gusto he rodado últimamente pensando en zapatillas de largas tiradas. Esto quiere decir que se me complica aún más la elección a la hora de seleccionar con qué corro las ultras que no tengan requisitos técnicos altos como p. ej. Doñana Trail Marathon, Trail Menorca Camí de Cavalls, etc. ¡¡¡Bendito dilema!!!

PROs & CONs:

PROs:

  • Toneladas de amortiguación, no blandurria, sino muy equilibrada.
  • Muy ágiles y se adaptan muy bien al terreno.
  • Upper muy equilibrado: reforzado pero sin resultar tosco.
  • Amplitud de horma con muy buena sujeción.
  • Se comporta bien en todos los firmes, incluso en asfalto y loseta.

CONtras:

  • Le falta algún mecanismo para guardar el sobrante de los cordones.
  • Algunos pueden echar en falta algo de estabilidad.
  • Flexan demasiado en el mediopié.
  • Le vendría bien una plaquita antirrocas en antepié, aunque fuera muy finita.